Fachada de vivienda en madera y hormigón
Vista exterior de entrada
2026
Localización
Castilla y León
Categoría
Residencial
Vivienda unifamiliar
Estado
En construcción
Estantería de madera junto a la zona de estar de Casa Kiwi

Casa Kiwi

Casa Kiwi nace de una profunda escucha al lugar que la acoge: la inmensidad y la calma de la España rural y vaciada. Lejos de imponerse, la vivienda busca desaparecer en su entorno más inmediato, presentándose como una pieza de arquitectura sencilla, racional y vernácula.

La orografía de la parcela y el clima dictan las reglas del juego. Hacia el norte, en su encuentro con la calle, la casa se vuelve hermética, discreta y protectora; un refugio seguro que da la espalda al frío. Sin embargo, al cruzar su umbral y adentrarse en la vivienda, el espacio se transforma y se abre por completo hacia el sur, abrazando la luz, el bosque y la imponente silueta de la montaña. El objetivo es claro: capturar el mayor porcentaje de sol posible y diluir la frontera entre el refugio y el entorno.

Cocina y salón con estar enterrado y chimenea
Escaleras hacia bajo

Su construcción evoca la contundencia de la arquitectura clásica. La casa se articula mediante un fuerte basamento terroso que la ancla al terreno, sobre el cual descansa, con ritmo y ligereza, una elegante estructura aporticada de madera. Como si se tratara de un Partenón moderno, la vivienda confía en la nobleza y la sinceridad de sus materiales —la madera, la piedra y los revestimientos continuos en tonos minerales— para lograr un propósito fundamental: que la casa envejezca, pero que envejezca bien, ganando carácter con el paso de los años.

En el interior, la luz natural se convierte en un material constructivo más. Un lucernario longitudinal baña la escalera principal, donde los muros de texturas imperfectas y cálidas acompañan el recorrido, creando un juego de luces y sombras que cambia con el transcurso de las horas.

Sala de estar con chimenea

El corazón de la vivienda desciende sutilmente para acoger un salón rehundido, un espacio íntimo y terrenal diseñado para la pausa junto al fuego de la chimenea. Grandes ventanales enmarcan el paisaje exterior y la piscina, permitiendo que la naturaleza inunde la estancia. Cuando cae el sol, los amplios muros desnudos revelan una nueva función, transformándose en un gran lienzo sobre el que proyectar cine, fusionando el sosiego rural con el habitar contemporáneo.

En los rincones más íntimos, la conexión con los elementos se vuelve aún más poética. El dormitorio principal, abrazado por la cálida geometría de la madera, se asoma directamente a la copa de los árboles. Por su parte, el cuarto de baño se concibe como un pequeño santuario: un espacio de tonos crudos y lavabos de piedra donde una cascada de luz cenital cae exactamente en la zona de agua, generando una atmósfera casi mística.

Casa Kiwi es una obra discreta, sin alardes. Un ejercicio de contención donde conviven arquitectura, ritmo, composición y naturaleza. Un hogar diseñado para observar el paso de las estaciones desde la más absoluta quietud.